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¿Es el agua de la llave apta para riego?

 

El riego es una de las tareas que más sencillas parecen, pero que sin embargo es una de las que más nos cuesta aprender, incluso aunque llevemos unos años cuidando de plantas. Y la cosa se complica cuando no sabemos qué tipo de agua necesitan para poder crecer, especialmente cuando tenemos plantas acidófilas (como arces japoneses u hortensias).

La mejor agua para todas tus plantas, independientemente del tipo que sea, es la de lluvia, o el agua filtrada por osmosis inversa (reconstituida con abonos específicos). El agua de lluvia es la más natural y nutritiva, con la que se han alimentado desde su existencia en la Tierra. Siempre que se pueda, es muy recomendable recoger el agua para poder utilizarla, especialmente en temporada de sequía que es cuando más la necesitan.

Sin embargo… ¿qué pasa cuando no hay lluvia o no tenemos agua filtrada? Regar con agua de la llave podría parecer la solución lógica. Sin embargo, en Chile -en general- y específicamente en Santiago, el agua de grifo tiene un pH demasiado alto, y una cantidad de sales, metales pesados y químicos dañinos para toda clase de plantas. Esto resulta especialmente importante en el caso del Cannabis, puesto que la planta es muy delicada y requiere un pH relativamente ácido.

Se hace necesario tratar previamente el agua. Esto lo lograremos dejándola reposar al menos dos días, para que el cloro se evapore y decanten algunas sales y metales pesados. Luego, con cuidado podemos trasvasijar esta agua y desechar el fondo o el concho, ya que ahí estarán depositados los sedimentos que elevarán la EC o electroconductividad (carga de sales) del agua y luego del sustrato.

También es recomendable usar algún producto para regular su pH, sea algún aditivo específico para plantas o usando gotitas de vinagre blanco o jugo de limón, el cual funciona muy bien 🙂

Si no contamos con un medidor de pH, es mejor ser extremadamente moderados con estos procedimientos.